La Ministra Norma Piña Hernández, presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), reconoció en el bicentenario del máximo tribunal, la existencia histórica de una tensión entre la Corte y otros poderes del Estado, acompañada de momentos en que la SCJN ha «claudicado» en su función de garante de la justicia para evitar mayores conflictos.
Durante la conmemoración de los 200 años de la SCJN, Piña Hernández citó ejemplos históricos donde la Corte ha enfrentado presiones políticas, desde los amparos de los hermanos Flores Magón durante el Porfiriato, hasta controversias más recientes sobre la reforma energética, la militarización de la seguridad pública y la revisión de la reforma judicial. En estos casos, dijo, la Corte optó en ocasiones por evitar la confrontación directa, priorizando la estabilidad política sobre la férrea aplicación de la ley.
La Ministra enfatizó que esta tensión, aunque a veces inevitable, puede derivar en crisis institucionales. Señaló que la búsqueda de la justicia implica sortear obstáculos creados por quienes se benefician de la injusticia o consideran el servicio público como una herramienta para el abuso de poder.
Piña Hernández recalcó el mandato constitucional de la Corte de defender la Constitución, lo que inevitablemente generará conflictos con poderes públicos, fácticos o económicos que buscan eludir la justicia. La función de la Corte, según la Ministra, es asegurar el respeto a los derechos y libertades constitucionales, exigiendo que todo poder público se ejerza dentro de los límites y con apego a la ley.
El evento contó con la presencia de ministros en retiro como Eduardo Medina Mora y José Fernando Franco González Salas.
