Después de varios días de desvelo, frío y resistencia, los productores agrícolas que mantenían bloqueos en los cruces fronterizos de Chihuahua comenzaron este viernes a levantar las protestas que paralizaron uno de los corredores comerciales más importantes del país.
La decisión llegó tras largas jornadas de diálogo, cansancio acumulado y una presión económica que se volvió insostenible para ambas partes de la frontera.
Desde tempranas horas, la Aduana de Puerto Palomas fue la primera en liberar el paso. Más tarde, los agricultores empezaron a retirar vehículos y maquinaria en los cruces Córdova–Américas, Jerónimo–Santa Teresa y Guadalupe–Tornillo. Muchos de ellos reconocieron que la protesta les dejó sentimientos encontrados: la convicción de defender su derecho al agua, pero también la preocupación por el daño económico generado en la región.
Durante los días más críticos, las filas de camiones parecían no tener fin. Se calcula que más de 8 mil 700 tráileres quedaron detenidos en distintos puntos, y que las pérdidas por mercancía varada superaron los 890 millones de dólares.
En Ciudad Juárez y Chihuahua capital, el impacto económico rebasó los 100 millones de dólares, afectando desde maquiladoras hasta pequeños transportistas que dependen de cada cruce para sobrevivir.
Los productores insisten en que su movilización no fue un capricho. Explican que la reforma a la Ley de Aguas Nacionales los coloca en una situación de incertidumbre, justo en un año marcado por sequías históricas y costos de producción que ya no les permiten margen de error.
Muchos de ellos viajaron horas desde sus parcelas, dejando atrás cosechas, ganado y familias, convencidos de que si no defendían el agua hoy, mañana ya sería demasiado tarde.
Aunque la mayoría de los bloqueos se ha retirado, aún falta por liberar el Puente Internacional Zaragoza, el más transitado de la región, donde diariamente cruzan miles de camiones y trabajadores.
Será, dicen los productores, el último gesto para cerrar una jornada de protestas que puso a prueba la paciencia y la economía de dos países profundamente entrelazados.
Aun así, advierten que esta no es una retirada definitiva. “Nos vamos, pero no nos rendimos”, compartió un agricultor que llevaba tres noches durmiendo en su camioneta.
Si sus demandas no encuentran eco en el Congreso, aseguran que volverán a la frontera. Y esta vez, dicen, regresarán más organizados y acompañados por más voces del campo mexicano, un sector que se siente olvidado, pero no vencido.
La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, encabezó en el… Leer más
El Gobierno de México desplegó en Jalisco todo un esfuerzo interinstitucional para brindar a la… Leer más
La próxima revisión sexenal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para… Leer más