La diputada del Partido del Trabajo en la Cámara de Diputados, Martha Araceli Cruz Jiménez denunció públicamente haber sido víctima de acoso sexual y violencia simbólica por parte de su homólogo de Morena, Cuauhtémoc Blanco.
Durante la sesión ordinaria de este miércoles, la petista relató que, dentro del recinto legislativo, ayer, Blanco Bravo realizó la “simulación de un beso” en su dirección.
Afirmó que el hecho no solo la afectó en lo personal, sino que revela un problema más profundo en la cultura institucional del Congreso.
“Fui objeto de una forma de violencia simbólica y sexual. La simulación de un beso… un gesto que algunos intentan minimizar, pero que constituye una modalidad clara de acoso sexual”, expresó.
Lamentó que, además del agravio inicial, algunos medios hayan reproducido narrativas de revictimización, trivializando la agresión y normalizando patrones machistas.
“La violencia simbólica no es un juego. El acoso sexual no es un malentendido. La revictimización legitima a los agresores y silencia a las víctimas”, afirmó.
Exigió respeto y responsabilidad ante este grave hecho, y pidió que ningún acto de acoso sea nuevamente justificado como broma o costumbre o la indiferencia.
“Lo que ocurrió no debe repetirse, no por mí, sino por todas”, subrayó.
En respuesta, la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán notificó que la denuncia será turnada al Comité de Ética, el cual dijo fue instalado formalmente.
“Esta mesa directiva recibe esta denuncia y se remitirá al Comité de Ética para que proceda conforme a la norma”, señaló.
Cabe destacar que este será el segundo caso que deberá atender el Comité de Ética, toda vez que ayer en su instalación la defensora de los derechos de las audiencias del Canal del Congreso, Gabriela Ortiz entregó la primera queja relacionada con expresiones discriminatorias y faltas de respeto difundidas durante sesiones parlamentarias.





























