El gran duque Gueorgui Romanov, de 40 años, contrajo matrimonio con la italiana Rebecca Bettarini, de 39 años. La ceremonia se realizó en la catedral de San Isaac, en el corazón de la antigua capital imperial, en el noroeste del país.
La ceremonia se realizó en la catedral de San Isaac. Durante la celebración, la pareja avanzó por el templo, cada uno con un cirio en la mano y detrás de dos sacerdotes con vestimentas doradas. El heredero del zar, con una barba fina y grisácea, llevaba un traje negro y un chaleco amarillo.
Rebecca Bettarini portó un largo vestido blanco de la diseñadora Reem Acra, llevaba bordado el águila bicéfala, recuperada por la simbología nacional tras la caída de la Unión Soviética. Sobre su cabeza llevó una corona de la casa francesa Chaumet, la tiara Lacis, una pieza de alta joyería en la que destacaban dos grandes diamantes.
Según los organizadores, había unos mil 500 invitados, entre ellos la reina emérita española Sofía, el rey depuesto de Bulgaria Simeón II y su esposa Margarita, la princesa Lea de Bélgica, y otros representantes de las familias reales europeas.
La pareja no pudo vestir las joyas de los emperadores, las cuales permanecen a buen recaudo en el Kremlin, ni disfrutar de tres palacios muy significativos para la casa Románov: el de Invierno, el de Peterhof y el de Catalina.
El portavoz del presidente Vladimir Putin, Dmitri Peskov, dijo a la prensa que el mandatario «no tenía previsto felicitar al joven matrimonio». «Este casamiento no está en nuestra agenda», afirmó.
La última boda real en Rusia fue hace más de un siglo. La última boda en Rusia de un miembro de la familia Romanov fue la del zar Nicolás II y la emperatriz Alejandra hace 127 años.
Nacido en Madrid y graduado de Oxford, Gueorgui Romanov es hijo de la gran duquesa María Romanova, nieta del gran duque Kirill.
Los bolcheviques apresaron al monarca depuesto y lo fusilaron un año después, en los Urales, junto con su esposa, la emperatriz Alejandra, sus cuatro hijas y su hijo.
El gran duque se instaló en Moscú desde hace tres años, cerca del Kremlin, y ha indicado que se dedica a proyectos caritativos. En entrevista con medios rusos, explicó que eligió casarse en San Petersburgo porque esta ciudad representa «la historia de Rusia, la historia de la casa Romanov».