La caída de un árbol sobre Calzada Las Águilas exhibió nuevamente la falta de atención preventiva en Álvaro Obregón, donde vecinos y asociaciones han denunciado el creciente número de ejemplares en riesgo, coladeras tapadas, basura sin recoger y servicios urbanos rebasados ante las lluvias.
El incidente obligó a la movilización de equipos de emergencia de la alcaldía, luego de que el árbol cayó en una de las vialidades más transitadas de la demarcación. Aunque la autoridad informó que atendió el reporte, el caso volvió a evidenciar que la reacción llega cuando el riesgo ya se convirtió en emergencia.
Vecinos de distintas colonias han señalado que el problema no es aislado. Acusan que hay árboles secos, inclinados o con ramas pesadas que no han sido retirados a tiempo, pese a los reportes ciudadanos y al peligro que representan para peatones, automovilistas, viviendas y comercios.
A ello se suma la denuncia por coladeras tapadas y acumulación de basura en calles, lo que durante la temporada de lluvias incrementa el riesgo de encharcamientos, inundaciones y afectaciones viales. Los reclamos apuntan directamente al alcalde Javier López Casarín, a quien acusan de privilegiar su imagen pública y su presencia en redes sociales por encima de la atención a los problemas básicos de la demarcación.
De acuerdo con señalamientos vecinales, López Casarín ha optado en varias ocasiones por proyectarse como tiktoker, youtuber o influencer, mientras las cuadrillas de servicios urbanos no alcanzan a atender reportes de poda, limpieza, retiro de basura y mantenimiento preventivo.
También cuestionan que, mientras persisten reportes sin resolver, el alcalde mantenga un aparato de seguridad personal señalado por el uso de más de 20 escoltas, lo que contrasta con la falta de personal suficiente para atender las necesidades urgentes de colonias afectadas por las lluvias.
La caída del árbol en Calzada Las Águilas no sólo fue un incidente vial: se convirtió en una muestra del deterioro urbano que vecinos aseguran haber advertido desde hace tiempo. El riesgo, advierten, no está sólo en los árboles que caen, sino en los reportes que se acumulan sin respuesta efectiva.
























