Gabriela Ríos
En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el secretario general de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), Pedro Haces Barba, afirmó que la erradicación de este fenómeno debe mantenerse como una prioridad compartida entre gobiernos, empresas, sindicatos y sociedad, al considerar que no solo se trata de una obligación legal, sino de un compromiso ético, económico y social con las nuevas generaciones.
Durante su posicionamiento, destacó que representantes de CATEM participan en la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo, donde se abordan temas como la construcción de condiciones laborales más justas y el futuro del trabajo a nivel global. En ese contexto, subrayó que el combate al trabajo infantil requiere una visión integral que vaya más allá de la inspección laboral.
“No hay trabajo digno cuando un niño ocupa el lugar que le corresponde a la escuela, al aprendizaje, al juego y a su desarrollo. La infancia debe ser una etapa para crecer, aprender y construir un futuro, no para asumir responsabilidades laborales que corresponden a los adultos”, expresó.
El dirigente señaló que, de acuerdo con estimaciones internacionales, en las últimas dos décadas se ha reducido de manera significativa el número de niñas y niños en situación de trabajo infantil, al pasar de aproximadamente 246 millones a cerca de 138 millones. No obstante, advirtió que el reto sigue siendo considerable, ya que millones de menores continúan realizando actividades que afectan su desarrollo.
“Estos avances nos demuestran que sí es posible combatir el trabajo infantil cuando existe voluntad, políticas públicas efectivas y oportunidades reales para las familias. La erradicación del trabajo infantil no es una meta imposible; es una responsabilidad compartida”, sostuvo.
Pedro Haces explicó que los países con mayores avances han impulsado estrategias integrales que combinan educación, protección social, combate a la pobreza y generación de empleo formal, lo que permite reducir la necesidad de que menores ingresen al mercado laboral.
“La mejor política contra el trabajo infantil es construir familias con empleo formal, educación y oportunidades. Cuando existen ingresos suficientes, seguridad social y condiciones de desarrollo para los padres, disminuye significativamente la necesidad de que niñas, niños y adolescentes ingresen prematuramente al mercado laboral”, afirmó.
Indicó que en México persisten condiciones de trabajo infantil, principalmente en contextos de informalidad, pobreza y rezago educativo, por lo que consideró necesario fortalecer políticas públicas que impulsen la capacitación laboral, el acceso a la educación y mejores ingresos para las familias.
“Erradicar el trabajo infantil exige una visión de largo plazo. Significa fortalecer el empleo formal, mejorar los ingresos familiares, ampliar las oportunidades educativas y garantizar que ningún hogar tenga que depender del trabajo de sus hijos para salir adelante”, señaló.
Asimismo, destacó el papel de los sindicatos en la promoción de entornos laborales que prioricen a las personas y a las familias como base del desarrollo económico.
“La productividad, la competitividad y el crecimiento económico sólo son sostenibles cuando se construyen sobre la base del respeto a la dignidad humana. No podemos hablar de progreso mientras existan niñas y niños que vean limitado su futuro por condiciones de pobreza o falta de oportunidades”, indicó.
Finalmente, hizo un llamado a reforzar la corresponsabilidad entre todos los sectores para garantizar la protección de la niñez y su permanencia en las aulas.
“El futuro de México no debe estar en los centros de trabajo, sino en las aulas. Cada niño que estudia hoy es una oportunidad para construir un mejor país mañana”, concluyó.
























